Cómo saber si a tu gato le duele algo
Los gatos son expertos en esconder el malestar. Aprende a reconocer las señales sutiles en su comportamiento, su postura y su expresión facial, y qué hacer cuando algo no cuadra.

Este artículo es información general, no consejo veterinario. Si tu mascota no se encuentra bien o te preocupa, llama a tu veterinario.
En la naturaleza, un gato que parece débil se convierte en una presa, así que los gatos han evolucionado para guardarse el dolor para sí mismos. Ese instinto sigue funcionando en el gato que duerme en tu sofá. Cuando un gato cojea de forma evidente o se queja, puede que lleve ya un tiempo con molestias.
El truco está en detectar pequeños cambios respecto a lo que es normal para tu gato. Nadie conoce sus costumbres mejor que tú, y eso es justo lo que necesita tu veterinario.
Paso 1: observa sus hábitos diarios
La mayoría de las veces, el dolor se nota primero como un cambio en la rutina. Revisa estas cuatro áreas:
- Comida y bebida. Come más despacio, se le cae la comida, mastica por un solo lado, prefiere la comida blanda a la crujiente o bebe bastante más o bastante menos de lo habitual.
- Actividad. Juega menos, se esconde más, duerme en sitios nuevos o poco habituales, o deja de subirse a sus lugares altos favoritos.
- Arenero. Hace fuerza, maúlla de queja, hace sus necesidades fuera, no atina con el borde o cambia el tamaño o el número de bolas de arena.
- Aseo. Se lame en exceso una zona (a veces hasta dejar calvas en la barriga o las patas) o, al contrario, se asea menos y el pelo queda grasiento, enredado o descuidado, sobre todo en el lomo.
Cualquier cambio repentino en uno de estos aspectos merece una mirada más atenta.
Paso 2: interpreta su postura y sus movimientos
- Encorvado o recogido. Sentado en forma de «barra de pan» muy compacta, con las patas recogidas, el lomo arqueado y la cabeza baja, a menudo mirando a la pared.
- Rigidez. Camina con cuidado y de forma rígida, lleva la cola baja o duda antes de saltar hacia arriba o hacia abajo.
- Inquietud. Se levanta y se tumba una y otra vez, sin conseguir acomodarse.
- Protección de una zona. Se tensa, se aparta, gruñe o se va cuando le tocas una zona concreta, como la espalda, las caderas o la barriga.
Paso 3: fíjate en su cara
Unos investigadores desarrollaron la Feline Grimace Scale (escala de expresión facial felina) para ayudar a los veterinarios a evaluar el dolor a partir de la expresión del gato. Puedes usar los mismos cinco rasgos en casa como orientación:
| Rasgo | Relajado | Posible dolor |
|---|---|---|
| Orejas | Erguidas, orientadas hacia delante | Separadas y giradas hacia fuera |
| Ojos | Abiertos | Entrecerrados o achinados |
| Hocico | Relajado y redondeado | Tenso, aplanado o más alargado |
| Bigotes | Sueltos y curvados | Rectos y echados hacia delante, o rígidos |
| Cabeza | Por encima de los hombros | A la altura de los hombros o por debajo, con la barbilla recogida |
Cuantos más rasgos de estos veas a la vez, y cuanto más duren, más probable es que tu gato esté incómodo. Un gato que simplemente tiene sueño puede entrecerrar los ojos, así que obsérvalo cuando esté despierto y sin que lo estés tocando. Hazle unas cuantas fotos para enseñárselas a tu veterinario.
Paso 4: escucha
Algunos gatos se vuelven inusualmente ruidosos y gruñen, bufan o maúllan con fuerza, sobre todo por la noche o al saltar, al usar el arenero o al cogerlos en brazos. Otros se quedan callados. Un gato normalmente parlanchín que deja de «hablar» también es un cambio que conviene anotar.
Paso 5: lleva un breve diario del dolor
Durante dos o tres días, apunta por la mañana y por la noche cómo van el apetito, lo que deja en el arenero, los saltos, el aseo, el estado de ánimo y cualquier cosa que parezca desencadenar las molestias. Los vídeos de tu gato caminando, saltando y levantándose son especialmente útiles, porque muchos gatos se comportan con total normalidad en la clínica.
Causas frecuentes de dolor en los gatos
Enfermedad dental
Muy común y fácil de pasar por alto, porque los gatos siguen comiendo. Las pistas son el mal aliento, el babeo, que se les caiga la comida, masticar por un solo lado y tocarse la boca con la pata.
Artrosis
Muy frecuente en gatos mayores y muy infradiagnosticada. Las pistas son dejar de subirse a los muebles, usar escalones en lugar de saltar, pelo enredado en la parte baja del lomo, no atinar con el borde del arenero y rigidez después de descansar.
Problemas urinarios
Hacer fuerza, ir muchas veces al arenero, bolas de arena pequeñas y maullidos de queja en el arenero. En los gatos machos, hacer fuerza y orinar poco o nada puede significar una obstrucción, que es una urgencia.
Lesiones
Cojera después de un salto o una caída, encogerse al tocarlo, hinchazón o esconderse más de lo normal.
Después de una cirugía
Inquietud, lamerse la herida quirúrgica, poco apetito o pocas ganas de moverse. Sigue las instrucciones del alta y llama a la clínica si el dolor no parece controlado.
Haz que tu gato esté cómodo mientras organizas la visita al veterinario
- Ponle las cosas a su altura. Añade un escalón o un taburete para llegar a sus sitios altos favoritos y a la cama, y ofrécele un arenero de bordes bajos.
- Ofrécele comida blanda, ligeramente templada, si parece que masticar le molesta.
- Prepárale un refugio tranquilo, cálido, sin corrientes de aire y lejos de otros animales y del trajín de la casa.
- Manipúlalo con suavidad y no le fuerces a dejarse explorar. Que se resista ya es información en sí misma.
- Nunca le des medicamentos de uso humano. El paracetamol es extremadamente tóxico para los gatos, y el ibuprofeno y la aspirina también pueden ser peligrosos. Usa solo los analgésicos que te recete tu veterinario.
El dolor en los gatos tiene muy buen tratamiento. Los veterinarios disponen de analgésicos seguros para gatos y pueden combinarlos con tratamiento dental, control del peso, dietas pensadas para las articulaciones y cambios en casa.
Cuándo llamar al veterinario
Pide cita ante cualquier cambio que se mantenga en la comida, la actividad, el aseo o el uso del arenero, o si tu gato parece incómodo cuando lo tocas.
Acude a urgencias de inmediato si tu gato:
- Tiene dificultad para respirar, respira con la boca abierta o tiene las encías pálidas o azuladas
- De repente no puede usar las patas traseras o grita de dolor, lo que puede ser señal de un trombo
- Hace fuerza en el arenero y orina poco o nada
- Vomita repetidamente, se desploma o ha sufrido una caída u otro traumatismo
- Deja de comer y de beber
Preguntas frecuentes
No. Los gatos suelen ronronear cuando están a gusto, pero algunos también lo hacen cuando están estresados, enfermos o con dolor. Fíjate en el conjunto: postura, cara, apetito y actividad.
Nunca. El paracetamol puede ser mortal para los gatos incluso en cantidades pequeñas, y el ibuprofeno y la aspirina pueden causar daños graves en los riñones y el estómago. Dale solo los analgésicos que tu veterinario haya recetado para tu gato.
Es frecuente, pero no es solo cosa de la edad. La reticencia a saltar es uno de los signos más típicos de artrosis en los gatos, algo muy común en los gatos mayores y que se puede tratar.
Es una escala de puntuación de la expresión facial creada por investigadores veterinarios que valora cinco rasgos de la cara del gato (orejas, ojos, hocico, bigotes y posición de la cabeza) para evaluar el dolor. Los dueños pueden usarla como guía para compartir sus observaciones con el veterinario.



