¿Perro con picores? 8 alergias de piel comunes y problemas parecidos
Pulgas, polen, comida y las infecciones que vienen detrás: todos provocan picor. Así puedes identificar al culpable más probable, qué ayuda en casa y cuándo tiene que intervenir tu veterinario.

Este artículo es información general, no consejo veterinario. Si tu mascota no se encuentra bien o te preocupa, llama a tu veterinario.
Todos los perros se rascan de vez en cuando. Pero si el rascado, los lametones, los mordisqueos y los frotamientos empiezan a quitarle el sueño, o notas la piel enrojecida, zonas sin pelo o un olor raro, algo está pasando. Las alergias son uno de los motivos más habituales de consulta veterinaria, y a menudo abren la puerta a infecciones de piel secundarias que se parecen mucho y necesitan su propio tratamiento.
Estos son los sospechosos habituales, el aspecto que suelen tener y lo que puedes hacer mientras trabajas con tu veterinario.
Las alergias
1. Dermatitis alérgica a la picadura de pulga
Qué es: una reacción alérgica a la saliva de la pulga. En un perro sensible, unas pocas picaduras pueden desencadenar días de picor intenso.
Qué verás: picor y costras concentrados en la parte baja del lomo, la base de la cola, la grupa y la parte trasera de los muslos. Puede que nunca llegues a ver una pulga, porque los perros alérgicos suelen eliminarlas al lamerse y acicalarse.
Qué ayuda: una protección antipulgas recomendada por el veterinario, durante todo el año y para todos los perros y gatos de la casa, no solo para el que tiene picor. Lava la ropa de cama a alta temperatura y pasa la aspiradora a menudo, porque los huevos y las larvas de pulga viven en el entorno.
2. Alergias ambientales (dermatitis atópica)
Qué es: una reacción alérgica a elementos del entorno como el polen, las esporas de moho y los ácaros del polvo doméstico, parecida a la fiebre del heno en las personas. Suele aparecer en perros adultos jóvenes.
Qué verás: lamido y mordisqueo de las patas, frotamiento de la cara, picor en axilas, barriga e ingles, y otitis que vuelven una y otra vez. Los síntomas pueden ser estacionales o durar todo el año, según el desencadenante.
Qué ayuda: limpiar las patas y la barriga después de los paseos, bañarlo con regularidad con un champú recomendado por el veterinario y lavar su cama. La dermatitis atópica dura toda la vida, pero se puede controlar, y los medicamentos modernos contra el picor que receta el veterinario y la inmunoterapia para alergias funcionan bien en muchos perros.
3. Alergia alimentaria
Qué es: una reacción del sistema inmunitario a una proteína de la dieta. Entre los culpables más comunes están la ternera, los lácteos, el pollo y el trigo, normalmente después de que el perro los haya comido durante mucho tiempo.
Qué verás: picor durante todo el año, a menudo en orejas, patas y zona trasera, otitis repetidas y, a veces, heces blandas o más deposiciones de lo normal.
Qué ayuda: una dieta de eliminación estricta durante 8 a 12 semanas, con un pienso hidrolizado de prescripción veterinaria o con una proteína nueva que tu perro no haya comido nunca. Durante la prueba, nada de premios, mordedores, sobras de la mesa ni medicamentos con sabor salvo que tu veterinario los autorice. Si el picor mejora y vuelve al reintroducir la comida anterior, ya tienes la respuesta.
4. Dermatitis de contacto
Qué es: una reacción a algo que toca la piel, como ciertas plantas, productos de limpieza, ambientadores para alfombras o champús. Es menos frecuente que las alergias anteriores.
Qué verás: enrojecimiento y picor en las zonas con poco pelo que rozan el suelo: barriga, ingles, axilas, barbilla y entre los dedos.
Qué ayuda: aclararle la piel después de jugar fuera y cambiar a detergentes y productos de limpieza sin perfume. Cambia los productos de uno en uno para saber cuál ha marcado la diferencia.
Los problemas que se le parecen (a menudo causados por alergias)
5. Sobrecrecimiento de levaduras (Malassezia)
Qué es: la levadura que vive normalmente en la piel se multiplica cuando la piel está inflamada, grasa o húmeda.
Qué verás: olor a humedad o a rancio, piel grasa o con descamación, enrojecimiento, piel oscurecida o engrosada con el tiempo, y orejas con picor y una secreción cerosa marrón.
Qué ayuda: tu veterinario puede confirmar la presencia de levaduras con una muestra rápida de piel u oído y recetarte un champú medicado, toallitas o un tratamiento ótico. Sécalo bien después de bañarlo o de que se meta en el agua. A largo plazo, controlar la alergia de fondo evita que los brotes se repitan.
6. Infección bacteriana de la piel (pioderma)
Qué es: una infección por bacterias, normalmente secundaria al rascado o a una alergia.
Qué verás: bultitos parecidos a granos, costras, anillos circulares con descamación, calvas irregulares y, a veces, mal olor.
Qué ayuda: una visita al veterinario. El tratamiento puede incluir champús o espráis medicados o antibióticos. Termina el tratamiento completo aunque la piel tenga mejor aspecto.
7. Ácaros (sarna)
Qué es: no es una alergia, sino un parásito que puede imitarla. La sarna sarcóptica produce un picor muy intenso y se contagia a otros perros. La sarna demodécica la causan ácaros que viven de forma normal en todos los perros; al principio no suele picar y es más frecuente en cachorros.
Qué verás: picor repentino y muy fuerte, que a menudo empieza en el borde de las orejas, los codos y la barriga (sarcóptica), o calvas irregulares alrededor de la cara y en las patas (demodécica).
Qué ayuda: tu veterinario hará raspados de piel. Hay varios tratamientos antiparasitarios modernos con receta que son eficaces. Lava la ropa de cama y mantén al perro con picor alejado de otros perros hasta que el veterinario te diga lo contrario.
8. Dermatitis húmeda aguda («hot spot»)
Qué es: una zona de piel inflamada, dolorosa y que se extiende rápido, provocada cuando el perro se lame o se rasca una y otra vez un punto que le pica.
Qué verás: una zona roja, húmeda y que supura, a menudo con el pelo apelmazado, sobre todo en el cuello, las mejillas, las caderas o los muslos. Un «hot spot» puede crecer a ojos vista en cuestión de horas.
Qué ayuda: una visita al veterinario para rasurar, limpiar y tratar la zona, y un collar isabelino u otra barrera para que no se lama. Después, hay que encontrar el desencadenante, que a menudo son las pulgas o una alergia.
Tu lista de comprobación en casa
- Puntúa el picor. Valóralo del 0 al 10 cada noche durante dos semanas y apunta dónde se rasca tu perro.
- Fíjate en el patrón. ¿Es estacional o dura todo el año? ¿Mejora o empeora después de los paseos, los baños o un cambio de comida?
- Revisa la protección antiparasitaria. ¿Están al día todos los animales de la casa?
- Aclara y seca. Limpia patas y barriga después de los paseos y sécalo bien tras los baños y los chapuzones.
- Pásate a productos sin perfume para la colada y la limpieza.
- Haz fotos de la piel afectada para que tu veterinario vea cómo evoluciona.
No pruebes cremas de uso humano, aceites esenciales ni remedios caseros sobre piel dañada sin consultar antes a tu veterinario. Algunos son tóxicos si el perro los lame y muchos empeoran la piel irritada.
Cuándo llamar al veterinario
Pide cita si el picor no ha mejorado en una o dos semanas, o antes si va a peor. Llévalo al veterinario cuanto antes si tu perro tiene:
- Heridas abiertas, zonas que supuran o un «hot spot»
- Sacudidas de cabeza, mal olor en los oídos, secreción u oído dolorido
- Un picor tan fuerte que no le deja dormir o comer
- Calvas que se extienden, o personas en casa que también tienen picores
Acude a urgencias si ves hinchazón en la cara, ronchas por todo el cuerpo, vómitos, colapso o dificultad para respirar, porque pueden indicar una reacción alérgica grave.
Preguntas frecuentes
Es muy probable. Las alergias ambientales al polen suelen ser estacionales y empeoran en primavera, verano u otoño. Llevar un diario sencillo de los periodos de picor ayuda a tu veterinario a ver el patrón.
Solo si te lo indica tu veterinario. Las dosis no son las mismas que en personas, los antihistamínicos solo funcionan en algunos perros y ciertos productos llevan descongestionantes añadidos que son tóxicos para ellos.
Los análisis de sangre, saliva o pelo no son fiables para diagnosticar una alergia alimentaria. El método más fiable es una dieta de eliminación estricta durante 8 a 12 semanas y, después, volver a introducir la comida anterior.
La mayoría de las alergias y las infecciones por levaduras no son contagiosas. La excepción es la sarna sarcóptica: se transmite entre perros y puede causar granitos con picor pasajeros en las personas, así que avisa a tu veterinario si alguien más en casa tiene picores.



