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Adiestramiento

Enseñar la llamada: cómo conseguir que tu perro acuda siempre a tu «¡ven!»

Un plan paso a paso para construir una llamada que aguante ante ardillas, otros perros y bocadillos caídos al suelo, desde lo básico en casa hasta la consolidación con correa larga.

Un perro blanco de pelo esponjoso, con las orejas al viento, corriendo directo hacia la cámara por un parque canino de tierra
Foto: WordPress Photo Directory (CC0)

Un perro que acude cuando lo llamas disfruta de más libertad, más aventuras y mucha más seguridad. Una llamada fiable no tiene tanto que ver con la obediencia como con el hábito: tu perro oye la señal, se gira y viene a toda velocidad porque eso siempre le ha salido a cuenta.

Así se construye ese hábito, paso a paso. Hasta que la llamada de tu perro aguante ante otros perros, fauna, comida y juguetes, practica al aire libre con una correa larga y un arnés bien ajustado, y evita las zonas sin vallar para soltarlo.

Paso 1: elige tu señal y protégela

Escoge una palabra que no uses ya de pasada. «Ven» sirve si no se ha quedado gastada tras meses de ser ignorada; si es así, empieza de cero con «¡Aquí!» o con un silbato.

Después, protégela. No uses nunca la señal de llamada para cosas que a tu perro no le gustan, como cortarle las uñas, bañarlo o irse del parque. Para eso, simplemente acércate tú y ve a por él.

Paso 2: carga la señal en casa

Empieza en una habitación tranquila con premios diminutos y muy apetecibles (pollo blando, queso o lo que más le guste a tu perro).

  1. Di la señal una vez y lanza un premio detrás de tu perro.
  2. Cuando se gire hacia ti, deja caer de tres a cinco premios a tus pies.
  3. Repite de 10 a 15 veces por sesión.

Luego añade movimiento: di la señal, da unos pasos rápidos hacia atrás y recompénsalo a tus pies cuando te alcance. A los perros les encanta perseguir, así que alejarte de ellos funciona mucho mejor que ir hacia ellos.

Un target de mano también ayuda. Pon la palma a la altura de su nariz; cuando la toque, di «¡Sí!» y dale un premio. Más adelante, esto le dará un punto final claro justo a tu lado.

Haz sesiones de uno o dos minutos y para cuando tu perro todavía quiera más.

Paso 3: sal al exterior con una correa larga

Pasa a un jardín o a un parque tranquilo con una correa larga de 5 a 10 metros enganchada a un arnés con enganche en la espalda (no al collar, que puede dar tirones en el cuello).

  • Di la señal una vez. Si no responde, recoge la correa con suavidad. Nunca des tirones.
  • Recompénsalo con generosidad cuando llegue. Varía los premios: uno solo, una «nómina» en ráfaga de cinco o seis premios diminutos, un juego rápido de tira y afloja o permiso para volver a olfatear.
  • Usa a menudo las «liberaciones». Llámalo, prémialo, di «¡Ve a olfatear!» y deja que vuelva a lo que estaba haciendo. Si acudir a ti siempre pone fin a la diversión, aprenderá a evitarlo.

Paso 4: sube la escalera de distracciones

Pasa al siguiente nivel solo cuando tu perro responda rápido al menos 8 de cada 10 veces en el nivel actual.

Nivel Entorno
1 Habitación tranquila en casa
2 Pasillo o patio trasero con olores suaves
3 Jardín delantero o entrada de casa, con personas o perros a lo lejos
4 Parque a horas tranquilas, con otros perros a más de 15 metros
5 Parque a horas concurridas, con perros, niños y bicis

Si falla dos veces seguidas, baja un nivel. Es información, no un fracaso.

Juegos de llamada que ganan velocidad

Los juegos cortos hacen que la práctica sea divertida para los dos.

  • Llamada ping-pong: dos personas se colocan a 3–5 metros y se turnan para llamarlo. Recompensa a lo grande cada vez. Aumenta la distancia poco a poco.
  • El escondite: escóndete detrás de una puerta o de un árbol y llama una vez. Celébralo cuando te encuentre.
  • Persígueme: llámalo y aléjate trotando con alegría. Prémialo a tus pies.
  • Lluvia de premios: cuando llegue, esparce premios alrededor de tus zapatos para que tus pies se conviertan en el mejor sitio del mundo.
  • Llamada para jugar: con los perros a los que les motivan los juguetes, una llegada rápida se gana de cinco a diez segundos de tira y afloja o un lanzamiento rápido de pelota.

Que no se olvide

  • Añade el agarre del collar o del arnés. Cuando llegue, sujétale el arnés con suavidad, dale unos premios y suéltalo. Así evitas la «pasada de largo», cuando el perro se acerca y se escabulle en el último momento.
  • Enséñale una llamada de emergencia. Elige una palabra especial o un patrón de silbato que uses solo para los grandes premios, como un puñado de los mejores. Practícala un par de veces por semana para que no pierda fuerza.
  • Paga mejor las repeticiones más rápidas. Las respuestas veloces y entusiastas se llevan las mejores recompensas. Las lentas también se pagan, pero menos.

Errores frecuentes y cómo corregirlos

Error Solución
Repetir la señal («ven, ven, ¡VEN!») Dila una vez. Si falla, haz la siguiente repetición más fácil y usa la correa larga.
Llamarlo solo para acabar con la diversión Intercala muchas llamadas seguidas de una liberación para volver a jugar.
Regañar al perro cuando por fin llega Premia siempre la llegada, por lenta que sea. Haz más fácil la siguiente repetición.
Llamarlo justo cuando ya se ha fijado en una ardilla Llámalo antes, al primer giro de cabeza, o aumenta la distancia.
Pagar poco Usa mejores premios fuera que dentro de casa. Allí la competencia es más dura.

Plan de inicio de dos semanas

  • Días 1–3: carga de la señal en casa, target de mano y llamada ping-pong. Dos o tres minisesiones al día.
  • Días 4–6: patio o zona tranquila con la correa larga. Añade premios alejándote y liberaciones para olfatear.
  • Días 7–10: parque tranquilo a horas de poca gente, llamando desde 3–6 metros con distracciones suaves.
  • Días 11–14: amplía a 10–12 metros, introduce el silbato y practica la señal de emergencia una vez al día.

A partir de ahí, mantén la llamada «en nómina» con unas pocas repeticiones rápidas varias veces por semana y algún gran premio sorpresa de vez en cuando.

Lo primero, la seguridad

  • Usa una correa larga cerca de carreteras, ganado, fauna salvaje o precipicios, y nunca llames a tu perro hacia un peligro.
  • Mantén al día la chapa identificativa y los datos del microchip.
  • Recuerda que incluso una llamada excelente puede fallar en un mal día. Es una habilidad, no un sustituto de la correa donde hace falta.

Preguntas frecuentes

  • Lo básico se puede enseñar en casa en una o dos semanas, pero consolidar la llamada ante distracciones reales suele llevar meses de práctica breve y constante. Sigue usando una correa larga en espacios abiertos hasta que tu perro responda rápido al menos 8 de cada 10 veces en ese nivel de dificultad.

  • Normalmente la recompensa es demasiado pequeña o la dificultad ha subido demasiado deprisa. Usa mejores premios, vuelve a un entorno más fácil y llámalo solo cuando tengas claro que va a responder.

  • El silbato llega más lejos, suena igual por mucho que te estreses y no se usa en la conversación diaria. Muchos dueños enseñan las dos cosas: una señal verbal para el día a día y el silbato como refuerzo.

  • No. La tensión constante de la correa extensible enturbia la señal y puede lesionar manos y piernas. Usa una correa larga plana de 5 a 10 metros enganchada a un arnés con enganche en la espalda.